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La Lupa

Barinas: ¿el palo a la lámpara o diferencias dentro del chavismo?

La decisión del TSJ en la que reconoció que Superlano le ganó a Argenis Chávez en Barinas, pero ordenó al CNE repetir la elección el día 9-1-22 sin Superlano porque ratificó una sobrevenida y desconocida inhabilitación de la contraloría al candidato de la tarjeta de la MUD, produjo una situación política inesperada e interesante. Por una parte, aunque el resultado electoral fue muy cerrado, lo votantes optaron por una persona distinta a un Chávez, familia que gobierna ese estado sin alternancia desde hace casi un cuarto de siglo. Lo segundo, es que dentro del chavismo hay grupos que no están de acuerdo con la estrategia de “regularización del conflicto” que adelanta el gobierno. No parece ser “Diosdado” como aseguran los conocedores de la política criolla, sino algunas “familias políticas” de las regiones. Por Barinas fumea la cosa

Caracas- En mi artículo para El Cooperante publicado el día 29-11-21 en el cual analicé el comportamiento electoral de la oposición en las regionales de 2021, dejé el escenario que el gobierno podía dar un “palo a la lámpara” si los resultados en Barinas favorecían a Freddy Superlano como efectivamente reconoció el TSJ en su decisión de día 29 en la noche. Sin embargo, no esperaba que ocurriera, ni tampoco de esa forma. Pensé que, al final, Superlano sería reconocido. Me equivoqué en el pronóstico y se dio el escenario que menos esperaba: el “Palo a la lámpara”.

La decisión del TSJ supone para el gobierno alejarse de su ruta de “regularizar el conflicto”. Tal vez la apuesta es que, en un tiempo, todo el brete de Barinas se olvide. En su programa “Aquí, con Ernesto Villegas” del día 28-11-21, el periodista entrevistó a Diosdado Cabello. Este afirmó algo que es cierto. Una cosa es el análisis numérico y otra el análisis político de una elección. El diputado del PSUV añadió que, “lo numérico se olvida en dos meses, porque hay gobernadores en ejercicio, y tienen que gobernar”. El día a día se come al recuerdo. Es probable que el gobierno estime que luego del 9-1-22, el caso Barinas se olvide. Habrá un nuevo gobernador con una población a la expectativa, y no habrá tiempo para perder en “análisis numéricos” hechos por fastidiosos analistas que tampoco saben de política.

Aún si sucede el olvido, desconocer el triunfo Superlano sienta un precedente negativo en la estrategia de “regularización del conflicto” que adelanta el gobierno.

¿Por qué, entonces, el “palo a la lámpara” en Barinas? Caben dos análisis: el chavismo actuó en bloque o la derrota en Barinas catalizó las diferencias entre quienes quieren “regularizar el conflicto” y algunas “familias políticas” del PSUV que no lo quieren, tensiones que estaban latentes y vienen desde las primarias del partido socialista en agosto de 2021.

El primer análisis es sencillo. La dirección del chavismo no aceptó la victoria de Superlano. Un atributo que caracteriza al chavismo es cuando se siente desafiado o amenazado, no le interesa el precio político, de opinión, o de imagen a pagar. Lo asume y reacciona.

Aceptar la victoria de Superlano no solo es golpear simbólicamente al chavismo -la tierra de Chávez y de los Chávez Frías- sino aceptar haber sido derrotado por un integrante de Voluntad Popular de quien, de paso, Cabello hace chanzas casi todos los miércoles en su programa por la muy cuestionable conducta del hoy candidato Superlano al ir a una casa de citas en la víspera del día en que una “ayuda humanitaria” entraría a Venezuela durante febrero de 2019, y también por un documento que circula en el que el diputado, para ese entonces presidente de la comisión de contraloría de la AN elegida en 2015, firmó una suerte de “visado” que exoneró de responsabilidad a empresas de Alex Saab. Para colmo, la victoria de Superlano fue apenas de 130 votos por encima de Argenis Chávez. Demasiado para e chavismo. El orgullo chavista no lo tolera. Luego de la sorpresa por los resultados en Barinas y en el país en general, el chavismo reaccionó y le quitó la victoria a Superlano con una cuestionable maniobra del TSJ.

En el camino a la alternancia que habrá que construir de abajo hacia arriba, el caso Barinas es una innovación en un país con una política bien extraña. Con la decisión del TSJ, se sentó precedente sobre una especie de “control posterior” de las elecciones o una “soberanía del elector tutelada”. A lo mejor si este precedente toma forma, el gobierno ya no tendrá que abusar de los recursos del Estado para hacer la campaña del PSUV. Puede ir en condiciones menos desiguales porque si pierde, hallará algún motivo y buscará que parezca un “problema entre las oposiciones” para anular una elección que no le guste o que cree tensiones dentro de las “familias políticas” socialistas.

Tan bien cuidado fue el montaje con Adolfo Superlano que no solo buscaron a una persona con un apellido similar al del candidato de la tarjeta MUD en Barinas, sino que Adolfo Superlano presentó su recurso vestido con una cachucha del MIN, partido que sacó el 21 de noviembre más de 300 mil votos en todo el país, no se sabe si porque la gente pensó que era el movimiento de la “manito” o porque fue un “movimiento fake” promovido por el propio gobierno, partido que fue intervenido por el TSJ en 2015.

Hay una “soberanía tutelada” que puede tener consecuencias para las próximas elecciones ¿Qué pasará si en una elección presidencial gana un candidato o movimiento que al PSUV no le agrade, o si en la elección el candidato de la oposición aventaja al del PSUV en, digamos, 0,5 por ciento?

El segundo análisis es más complejo. No está a la vista como el primer análisis. Aunque pueda haber diferencias internas, el chavismo siempre actuará como unidad en público. Por ejemplo, el día 30-11-21 el canal 8 subió una etiqueta #NuevasEleccionesEnBarinas que “bajó” a las redes sociales del chavismo.

Este análisis parte de la siguiente lógica: Maduro ha sido consistente en la necesidad de “regularizar el conflicto político”. No es algo nuevo. Es un planteamiento en el que el gobierno trabaja desde 2019 ¿Por qué hacer algo que arriesgue esa meta, que considera la tiene cerca y es importante para tener una gestión? Una razón es que la política no es racional ¿Le dio el “palo a la lámpara” en Barinas para desplazar la frustración por los resultados del 21N? Es posible. La hubris pasa sus facturas. Pero no pienso es por eso.

Es tentador pensar que “regularizar el conflicto político” no es del agrado en ciertos sectores del chavismo, principalmente en las “familias políticas” regionales, que son las que pagan un precio político por la pequeña apertura de Maduro. Además, en la región Llanos son familias que sienten que los estados les pertenecen. Desde 1998, el chavismo manda en Barinas. Han sido gobiernos exclusivamente de los Chávez: el “maestro Chávez” (1998-2000, 2000-2004, y 2004-2008), Adán Chávez Frías (2008-2012 y 2012-2017), y Argenis Chávez Frías (2017-2021). Los barineses han sido gobernados por una sola familia durante casi un cuarto de siglo. Demasiado tiempo.

En las primarias del PSUV del 8-8-21 Argenis Chávez sacó el 56% de los votos de quienes votaron en esa elección, pero perdió en las regionales del 21 de noviembre, por una mínima diferencia, pero perdió la elección. La “reunificación” dentro del PSUV de la que Maduro habló el día 28-11-21, posiblemente será muy costosa para algunas “familias políticas” regionales que sienten que pagan el precio, pero la dirección nacional no pone nada en la brasa. Y reaccionaron frente a la derrota en Barinas que les resulta inaceptable; por orgullo, porque no van a entregar un estado que ya es patrimonio de los Chávez Frías, porque el estado produce rentas, o porque hay cosas ocultas que no se quiere que se sepan. La conocida frase de Lord Acton, “el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente” es la realidad en Barinas.

Tal vez la línea de la dirección nacional -promovida por Maduro y Cabello- era reconocer el resultado si Superlano ganaba. En los programas de TV a los que asistieron, los dos fueron prudentes con el caso Barinas. Puede ser parte del “teatro” -los políticos venezolanos han perdido credibilidad, todavía no sé si las lágrimas de Ocariz cuando anunció su retiro en Miranda eran reales o “fake”- aunque a mi me pareció que el presidente y el diputado del PSUV eran sinceros. Ninguno de los dos dijo que el GPP había ganado en Barinas.

A lo mejor esa era la línea, pero generó resistencias dentro de “familias políticas” del chavismo, principalmente las de Barinas y la dirección del PSUV prefirió no forzar la barra porque los resultados de las regionales están a flor de piel dentro del PSUV, también las heridas de las primarias están abiertas, y la solución política que se encontró para evitar una crisis entre los “duros” y “moderados” del PSUV con respecto a Barinas, es repetir las elecciones, al reconocer que Superlano ganó las del domingo 21 tal como lo dice la decisión del TSJ, pero lo sacó de la competencia. Por el lado del PSUV, el día 30, Asdrúbal Chávez renunció al cargo de gobernador y le otorgó al PSUV la potestad para escoger al candidato. El juego se pone en cero. Una lógica del chavismo para reconocer y no reconocer que ha aplicado en otras situaciones, “ni el mío, ni el tuyo”.

Lo valioso de este escenario, que puede ser mi “wishful thinking” porque considero que la alternancia venezolana hay que construirla desde las reglas del sistema autoritario, es que muestra que dentro del gobierno hay grupos que resisten la regularización del conflicto, que no parecen ser Maduro ni Cabello. Más bien, pueden ser grupos alrededor de las regiones, posiblemente porque éstas se han convertido en rentas y en el patrimonio de familias o grupos. Que sea en la región llanera no debe sorprender, porque es la región en la que el chavismo ha ganado de manera consistente y con amplia ventaja hasta ahora. Son las regiones en las que el dominio político no ha sido amenazado, por lo tanto, más proclives a ser patrimonios grupales o familiares, a diferencia de otras regiones en las que hay y ha habido mayor competencia con la oposición. En la región Llanos no hay alternancia desde 1998. El padre pasó la banda regional al hijo, y éste al hermano ¿Por qué habrían de abandonar esa fuente de poder? ¿Solo porque Maduro quiere estabilidad política para desarrollar una gestión de aquí a 2024?

Si esta hipótesis tiene base, tendrá implicaciones para el futuro. No tanto en el tema que cierta oposición tiene tiempo tratando de imponer con el discurso de los “costos” o de los “incentivos” cual “receta para la transición” que se presume puede aplicarse a todos los casos, sin considerar las particularidades de cada país. Puede haber un marco general, pero no es teleológico. Venezuela tiene su propia especificidad, que es a lo que habría que atender y es lo que el caso de Barinas revela. Hay un libro de “cocina para la transición”, pero las recetas y su sazón varían de “cocina a cocina” y de “paladar a paladar”.

El tiempo pone a prueba las hipótesis: si fue un “palo a la lámpara” con un chavismo en bloque o los resultados en Barinas catalizaron diferencias entre quienes aceptan una tímida apertura y quienes la rechazan. Quizás por esto Argenis Chávez renunció a la gobernación, aunque su tuit del día 2-12-21 dejó ver que quería repetir como candidato.

La dirección del PSUV resolvió la disyuntiva de mantener el estado en manos de la “familia política” Chávez Frías o presentar otro nombre, en una solución intermedia. El día 5-12-21 el PSUV anunció que su candidato será Jorge Arreaza, quien fue esposo de Rosa Virginia Chávez Colmenares, y seguramente su candidatura contó con el visto bueno de la familia barinesa. Es la solución de compromiso entre no escoger a un Chávez Frías, pero tampoco el PSUV tiene la fuerza para que sea alguien distinto a esta “familia política”. Se seleccionó a una persona cercana a esta “familia política”.

Seleccionados los candidatos de la oposición y del PSUV, queda ver el desarrollo de la campaña electoral. La oposición apuesta al simbolismo de una persona diferente en la gobernación de Barinas, en la esposa de Superlano. El chavismo apuesta a Jorge Arreaza, cercano a la familia Chávez Frías, pero comunica ser un candidato más moderno.

Entre la tradición modernizada representada en Arreaza y el cambio y la alternancia en el poder representado en la señora Superlano, será la escogencia que tendrán que hacer los barineses el día 9-1-22, que marcará el destino de su estado y de sus vidas para el futuro.





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